jueves, 15 de enero de 2015

SOMOS LO QUE NOS RODEA...

Dice Jim Rohn que "somos la media de las cinco personas con las que pasamos más tiempo en nuestro día a día". A fin de cuentas, quienes nos rodean, aquellos que forman parte de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, con quienes más interactuamos cada día, conforman el reflejo externo del collage interno de cada persona. Imagínate, por tanto, cuan importante es el lazo madre-hijo y la forma en que dicho lazo es tejido ¿con hilos de amor o con hilos de miedo?.

Según legrancoach.com "Las personas que más crecen, que tienen una mentalidad abierta y mayor flexibilidad, son seres que están rodeados por mucho amor, personas que viven envueltas por almas que están en armonía con ellas, que las apoyan, que creen en lo que son, que las motivan a seguir creciendo y conforman su colchón de amor".

En el camino de la maternidad, los hijos se convierten en maestros de miel que nos despiertan el impulso de convertirnos en la mejor versión de nosotras mismas, tejiendo hilos que creen el "colchón de amor" que nuestros pequeños necesitan y que reconforten al niño interior que todo adulto mece dentro de su ser.

Ámate a ti mismo de la misma manera que deseas ser amado por los demás, arropa el alma de quienes te rodean con la misma delicadeza que cobijas a un pajarillo en tus manos... rodéate de lo que eres, sé lo que te rodea.

Ana Belén Ludeña