jueves, 28 de agosto de 2014

EN EL REMANSO DE TU ÚTERO...

En el remanso de tu útero se mece la flor de loto, se acuna la diosa, se gesta el renacer, se teje la vida, la luz ve amanecer.
En el remanso de tu útero se derrama el néctar rojo de la vida, la sangre que arraiga el alma, las raíces que se funde con Gaia.
En el remanso de tu útero el polvo de estrellas se encarna, porque en el remanso de tu útero se hace el amor mientras el amor nos hace. En el remanso de tu útero se nace.
En el remanso de tu útero la mujer se pare a sí misma... En el remanso de tu útero el hombre se transforma cuando reconoce a la diosa alada.
En el remanso de tu útero la Unidad es gestada.

Ana Belén Ludeña



viernes, 15 de agosto de 2014

VOLVER A CASA...

Quien te guía a Escuchar a ese niñito o niñita que llevas en brazos es tu Niño Interior. Lo olvidaste, pero sigue en ti.
Ahora tienes un bebé en brazos y con él la oportunidad de sanar a tu Niño Interior.
Comprenderás, lejos de juicios, que tus padres obraron contigo lo mejor que supieron en su momento. Seguramente guiados por los mismos pasos de sus propios padres...
Tu hijo te acercará a tus propios padres... Y a través de su Amor por los abuelos, tu también te permitirás hacer la paces con ellos.
Desde el Perdón a tus propios padres nacerá la paz en ti y después la paz de la Tierra y del Universo entero. La Paz volverá a tu Niño Interior y reescribirá la felicidad para el adulto o la adulta que ahora eres.
Desde esa Paz de Espíritu volverás a casa... A la casa que representa tu casa de la infancia, donde podrás comprender y abrazar a tu madre y a tu padre de aquellos años de tu vida.
"Volver a casa" también representa volver al lugar del cual procedes, a tu verdadero Origen divino y Sagrado.

Extracto "Pintará los soles en su camino" de Cristina Romero Miralles.

Ana Belén Ludeña


VIAJE DEL VIENTRE AL ALMA...

Cuando viajé del vientre al alma, pariendo me parí a mi misma, a una mujer nueva que no reconozco y, sin embargo, he conocido siempre... A una mujer que llora debilidades que la fortifican, a una mujer que cubre su cuerpo desfigurado pero desnuda su alma, a una mujer que grita en silencio y cuyos silencios hablan, a una mujer que se hiere hiriendo, que sangra. A una mujer que se cura amándose, siendo amada... A una mujer de cuerpo vacío sin vasija preñada, con niña en sus brazos, con niña en su alma que llena vacíos con sus fantasmas. A una mujer tan oscura y luminosa como la noche y el alba... A una mujer perdida y encontrada, a una mujer transparente con verdades de plata... A una mujer extraña que conocí eternamente y cuyo velo desgarra. A una mujer tan igual y tan distinta, que solo se reconoce en sus ojos si te pierdes en su mirada.

Ana Belén Ludeña



jueves, 7 de agosto de 2014

EL MÁGICO MOMENTO DE LA FECUNDACIÓN...

"En el instante de la fecundación tendrá lugar uno de los momentos más extraordinarios que encierra el secreto de la Creación. El óvulo y el espermatozoide corren hacia su encuentro pero, al mismo tiempo, proveniente de otro mundo, de otra dimensión, llega un tercer personaje a la cita: el Alma o principio consciente a punto de encarnar. ¡Qué tremenda energía debe desarrollarse en ese momento para que el alma se sienta inexorablemente atraída hacia ese punto sin poder sustraerse a su influjo!
La concepción actúa como electro-imán con una fuerza magnética irresistible. El alma no puede hacer nada para evitarlo. En el momento que el espermatozoide penetra la membrana del óvulo se reúnen las dos polaridades básicas del Universo: el yin y el yang. La energía que se pone en juego en ese momento debe ser algo así como un pequeño Big Bang.
Una paciente que vivenció ese instante lo describió como una explosión de luz. En ese momento se produce el anclaje de la energía espiritual en la nueva célula física. Cada célula va siendo rodeada por la energía que irradia el ser espiritual y, al mismo tiempo, esta energía se va anclando en cada una de esas células constituyendo así un nuevo punto de fijación..."

Extracto del el libro "La vida antes de nacer" del Dr. Jose Luis Cabouli.

Ana Belén Ludeña




martes, 5 de agosto de 2014

¿QUÉ OCURRE ANTES DE LA CONCEPCIÓN?

Es probable que tiempo antes de concebir a tu hijo sientas que un alma quiere encarnar a través de ti. Muchos dicen que se despierta el instinto maternal, el reloj biológico... pero va más allá del deseo de tener un hijo. Es un sentir profundo, donde un alma llama a tu alma en tus sueños, en tu vida, te rodea energéticamente, te envía señales. Es tu futuro hijo que desea conectar con tu corazón para ser engendrado en tu vientre.

Pero ¿qué ocurre antes de la concepción? La sanadora Bárbara Ann Brennan nos habla de cómo se crean los cordones genéticos, esos lazos energéticos que unen al alma que desea encarnar con su madre elegida.


"Nuestros cordones genéticos se conectan, primero, profundamente en el interior de los chakras del corazón de una madre y su futuro hijo ¡antes incluso de que tenga lugar la concepción!. Yo he visto el campo del futuro bebé flotando en el exterior del campo de la futura madre. El esfuerzo por conectar el primer cordón corre a cargo de la persona que se está encarnando. Si la madre tiene miedo de quedar embarazada, puede impedir que el lugar que está en las profundidades de su chakra se abra del tal modo que el presunto hijo pueda establecer la conexión. Ella no quedará embarazada hasta que abra ese lugar. Esto puede ser una causa de infertilidad en las mujeres. Ella puede rezar y meditar para afrontar su miedo. El miedo surgirá para que ella pueda desterrarlo y, de este modo, abrir ese lugar profundamente escondido en su corazón. Esta apertura del chakra del corazón activará la glándula del timo (ubicada en el centro del pecho). Entonces, suponiendo que las demás glándulas endocrinas (sobre todo los ovarios y la pituitaria) estén equilibradas con el timo, la mujer estará lista para la concepción.

Mediante una observación más profunda con una resolución más alta, me fijé en la existencia de otros cordones que conectan el chakra del corazón de la madre con su óvulo y el chakra del corazón del padre con su esperma. Cuando el óvulo y el esperma se encuentran, esos cordones se enlazan entre cada padre y el hijo que resulta de la concepción. Así, los padres están conectados también entre sí a través del niño. Una vez establecidas las conexiones genéticas iniciales a través del chakra del corazón de la madre, los cordones genéticos se conectan por medio de todos los demás chakras.

Si usted está conectado mediante todos los chakras con sus padres. Ellos, a su vez, están conectados a través de todos sus chakras con sus hijos. De este modo, usted está vinculado a sus hermanos. Esta vinculación se extiende a sus abuelos, tíos y primos. Se extiende por todas sus conexiones sanguíneas, por todo el árbol genealógico de la vida que se remonta a tiempos inmemoriales. Crea un gigantesco entramado de cordones de luz que conectan toda la vida humana a los primeros seres humanos que habitaron la Tierra. Este gran entramado de vida existe fuera del espacio tridimensional e independientemente del mismo. Así, usted está estrechamente relacionado con todas las personas que han vivido en la Tierra".

Ana Belén Ludeña




lunes, 4 de agosto de 2014

HIJOS DE LAS ESTRELLAS...

Cuantas veces siendo niños nos sentíamos seguros, amados, como en "casa" en el regazo de nuestra madre, envueltos por sus latidos. Un sentir parecido se nos despierta a muchos cuando miramos las estrellas... percibir la Tierra como una casa de alquiler, tener un inmenso sentimiento de soledad que se consuela mirando el firmamento durante la noche, calmando así el anhelo de encontrar la seguridad, el amor y el sentimiento de estar cerca del Hogar con los latidos de cada estrella, del mismo modo que nos sentíamos envueltos de pequeños con los latidos de nuestra madre.


Si ese es tu sentir, estás abriendo la puerta de tu Origen... más allá del origen físico que te da la familia carnal, del origen terrenal que te da el lugar donde naces, del origen cuantitativo que te da la fecha de nacimiento, existe un origen estelar. 


El físico Nassim Haramein explica que "somos polvo de estrellas. Literalmente… El ser humano promedio tiene aproximadamente 100 trillones de células y cada célula es de aproximadamente 100 trillones de átomos, cada uno de los cuales fueron creados originalmente en el centro de una estrella. Los átomos que están en tus manos puedan haber creado en una estrella diferente que los átomos en los pies, así que por definición, somos seres galácticos porque las estructuras muy que conforman nuestros cuerpos vienen de toda la galaxia".

En definitiva, somos polvo de estrellas encarnados en un cuerpo que nace a través de un canal físico, nuestra madre biológica. Sin embargo, como hijos de las estrellas que somos, también tenemos una familia estelar, un padre y una madre galácticos... Una noche soñé con mi padre estelar, me fue revelado su nombre y también mi nombre real, así como los acuerdos que se crean entre los padres estelares y los padres biológicos, pues por algo elegimos antes de encarnar a quienes serán nuestros padres en la Tierra. Fue un sueño muy especial, con un sentir indescriptible. Sentirme en casa, en mi anhelado Hogar.
Convertirme en madre me hizo honrar aún más a mis padres, sabedora de por qué y para qué los elegí me hace amarles aún más si cabe... honrarles a ellos, es honrar el acuerdo de mi Origen, de mi misión, de mi vida. Mirar a mis hijas me conecta con las estrellas sin necesidad de observar el firmamento, son semillas estelares puras que me inspiraron a crear este poema:
"Polvo de estrellas en vientres engendrados,
Almas paridas por Diosas aladas.
Universos encontrados…
Semillas estelares.
Frutos de amor sagrado.
Hijos de la estrellas en la Tierra encarnados".

Ana Belén Ludeña





sábado, 2 de agosto de 2014

ALAS BLANCAS EN CIELOS NEGROS...

El cielo azabache de la discordia
escupe los primeros proyectiles de la contienda
sobre los seres inocentes del nuevo genocidio.
Una lluvia ácida de metralla fratricida
penetra el corazón de una humanidad
que se sofoca apresuradamente.
Estallidos ensordecedores ascienden
hasta los estridentes silencios de la amargura.
Los niños aterrados ansían huir de esta loca disputa,
anhelan las blancas alas de la paz ultrajada.
Sus ojos vacíos vislumbran las atrocidades
del milenio recién nacido.
Sus bocas, sin voz, piden clemencia, amor y cordura,
mas los inquebrantables pájaros férreos
no entienden las palabras de los cándidos infantes,
solo atienden al dominio injusto de la fuerza y de la desazón.

(Harmonie Botella Chaves)

Gracias Marta Alarcón por traer hasta mi alma este texto...


viernes, 1 de agosto de 2014

MADRES DEL ALMA...

Cuando eres Maestra de Educación Infantil, son muchas las lágrimas que has de secar, las caídas que has de sanar con caricias, las rabietas a apaciguar con besos... Y es mucho (pero mucho, mucho, mucho!) el amor que recibes de tus peques. Sin embargo, cuando el curso termina, son los alumnos quienes secan las lágrimas de sus seños y quienes alivian con sus abrazos esa herida invisible que deja toda separación, cuando nuestros niños dejan la escuela infantil para ir al cole.

Tras once años trabajando en la escuela han sido muchos los lazos afectivos creados y muchas las despedidas... algo nuevo se gesta cuando un alumno llega, no es solo un ser al que enseñar, es un ser que llega para enseñarme. Y la maestría mutua nos une, pero también algo de maternidad florece con cada pequeño, sin ser sangre de mi sangre, ni cuerpo engendrado en mi cuerpo.

Esta unión especial entre maestra-alumno, me hace reflexionar acerca de las Madres del Alma, esas madres que no gestan hijos en su vientre, pero sí los gestan en su corazón cuando los adoptan. Y es que los lazos que se crean entre la madre y el hijo adoptivo son tan reales, tan fuertes, como los de aquellas madres que dan a luz a sus hijos.

La sanadora Barbara Ann Brennan, cuando habla de los cordones genéticos de relación, explica que "si se adopta un niño, se desarrollan unos cordones nuevos entre él y los nuevos padres. Aunque los cordones genéticos que se han desarrollado en el útero, durante el parto y después del nacimiento con los padres biológicos, persisten tras la entrega en adopción".

Por cordones genéticos de relación entendemos esos lazos energéticos que se crean entre la madre y el hijo incluso antes de que éste sea concebido, uniendo el chakra del corazón de ambos.

Así, aunque no les una la misma sangre, sí les une el mismo latido... el latido de la vida.


Ana Belén Ludeña






miércoles, 30 de julio de 2014

UNA EMOCIÓN PARA DOS CUERPOS...

El bebé y su mamá siguen fusionados en el mundo emocional. Este recién nacido, salido de las entrañas físicas y espirituales de su madre, forma parte aún del entorno emocional en el que está  sumergido. Al no haber comenzado todavía el desarrollo del intelecto, conserva sus capacidades intuitivas, telepáticas, sutiles, que están absolutamente conectadas con el alma de su mamá. Por lo tanto, este bebé se constituye en el sistema de representación del alma de la mamá. Dicho de otro modo, todo lo que la mamá siente, lo que recuerda, lo que la preocupa, lo que rechaza... el bebé lo vive como propio. Porque en este sentido son dos seres en uno.

La mamá atraviesa este período “desdoblada” en el campo emocional, ya que su alma se manifiesta tanto en su propio cuerpo como en el cuerpo del bebé. Y lo más increíble es que el bebé siente como propio todo lo que siente su mamá, sobre todo lo que ella no puede reconocer, lo que no reside en su conciencia, lo que ha relegado a la sombra.

Utilizar las manifestaciones del bebé como reflejo de la propia sombra es una posibilidad entre otras para el crecimiento espiritual de cada madre. En este sentido, el bebé es una oportunidad más. Es la posibilidad de reconocernos, de centrarnos en nuestro eje, de hacernos preguntas fundamentales. De no mentirnos más e iniciar un camino de superación. El bebé se constituye en maestro, en guía, gracias a su magnífica sensibilidad y también gracias a su estado fusional con la madre. Siendo tan puro e inocente, no tiene aún la decisión consciente de relegar a la sombra los aspectos que todo adulto decente despreciaría. Por eso manifiesta sin tapujos todo sentimiento que no es presentable en sociedad. Lo que desearíamos olvidar. Lo que pertenece al pasado. El bebé se convierte en espejo cristalino de nuestros aspectos más ocultos. Por eso el contacto profundo con un bebé debería ser un período para aprovechar al máximo.

Extracto de "La maternidad y el encuentro con la propia sombra". 
Laura Gutman



domingo, 27 de julio de 2014

Recién dado a luz este blog...

Recién dado a luz este blog, comenzaré con una de las reflexiones más profundas de mi alma, realizada hace nueve meses, días después de dar a luz a mi segunda hija...

“Días después de haber dado a luz, dejo salir mis fantasmas en un acto de transmutación, sin la intención de ser víctima o heroína, simplemente muestro en palabras el efecto alquímico que el parto ha tenido en mi alma.

En estos días me preguntaba por qué el parto de mi segunda hija fue así, pero la pregunta acertada fue ¿para qué?, pues la respuesta clave no es una causa (por qué), sino una finalidad (para qué).

Cada parto es un mundo que remueve el universo interior... En mi primer parto, tuve que conectarme con la incertidumbre de lo desconocido, descender a las sombras para elevarme hacia la TEMPLANZA de mi Ser, para así descubrirla y descubrirme.

En mi segundo parto, sin duda la conexión fue con el dolor. No solo el dolor físico, sino a todos los niveles, pues el desgaste mental, emocional y físico de un parto largo abre heridas... pero como dijo Rumi "la herida es el lugar por donde entra la luz".

A ese restrictor que de por vida me ha acompañado, a ese "yo no puedo" le miré de frente en ese parto, y en ese descenso al dolor me elevé a la FORTALEZA de mi Ser, para descubrirla y descubrirme.

Y así fueron los partos físicos de mis hijas que me han permitido parirme a mi misma.

Pero tras el parto se revive otra herida, en esa separación de la madre y el bebé uno revive la separación con la Fuente... el alma parece quedar huérfana y el cuerpo vacío.

La tan idealizada maternidad tiene ciertamente su cara dulce, el amor inmenso hacia un hijo. Pero también su cara amarga donde no reconoces el cuerpo (ahora vacío), las emociones (ahora revueltas), ni los pensamientos (ahora dubitativos).

Y así es la alquimia de un parto donde la madre cree dar vida a un hijo, pero es el hijo el que da vida a la madre, una vida transformada."

Ana Belén Ludeña