viernes, 15 de agosto de 2014

VIAJE DEL VIENTRE AL ALMA...

Cuando viajé del vientre al alma, pariendo me parí a mi misma, a una mujer nueva que no reconozco y, sin embargo, he conocido siempre... A una mujer que llora debilidades que la fortifican, a una mujer que cubre su cuerpo desfigurado pero desnuda su alma, a una mujer que grita en silencio y cuyos silencios hablan, a una mujer que se hiere hiriendo, que sangra. A una mujer que se cura amándose, siendo amada... A una mujer de cuerpo vacío sin vasija preñada, con niña en sus brazos, con niña en su alma que llena vacíos con sus fantasmas. A una mujer tan oscura y luminosa como la noche y el alba... A una mujer perdida y encontrada, a una mujer transparente con verdades de plata... A una mujer extraña que conocí eternamente y cuyo velo desgarra. A una mujer tan igual y tan distinta, que solo se reconoce en sus ojos si te pierdes en su mirada.

Ana Belén Ludeña



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