Tras once años trabajando en la escuela han sido muchos los lazos afectivos creados y muchas las despedidas... algo nuevo se gesta cuando un alumno llega, no es solo un ser al que enseñar, es un ser que llega para enseñarme. Y la maestría mutua nos une, pero también algo de maternidad florece con cada pequeño, sin ser sangre de mi sangre, ni cuerpo engendrado en mi cuerpo.
Esta unión especial entre maestra-alumno, me hace reflexionar acerca de las Madres del Alma, esas madres que no gestan hijos en su vientre, pero sí los gestan en su corazón cuando los adoptan. Y es que los lazos que se crean entre la madre y el hijo adoptivo son tan reales, tan fuertes, como los de aquellas madres que dan a luz a sus hijos.
La sanadora Barbara Ann Brennan, cuando habla de los cordones genéticos de relación, explica que "si se adopta un niño, se desarrollan unos cordones nuevos entre él y los nuevos padres. Aunque los cordones genéticos que se han desarrollado en el útero, durante el parto y después del nacimiento con los padres biológicos, persisten tras la entrega en adopción".
Por cordones genéticos de relación entendemos esos lazos energéticos que se crean entre la madre y el hijo incluso antes de que éste sea concebido, uniendo el chakra del corazón de ambos.
Así, aunque no les una la misma sangre, sí les une el mismo latido... el latido de la vida.
Ana Belén Ludeña
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